sábado, 30 de enero de 2010

LA CATEDRAL DE SAN SALVADOR DE ZARAGOZA.

La Catedral de San Salvador de Zaragoza, popularmente conocida como Seo (sede del obispo); es sin lugar a duda el edificio más bello e impactante que posee la ciudad de Zaragoza. Edificio señero que prolonga su construcción desde el siglo XII hasta finales del siglo XVIII, época en la que se levanta su fachada principal; y que atesora entre sus regulares muros, las piezas más valiosas del arte aragonés; entendiendo este como las manifestaciones artísticas creadas en el antiguo territorio del Reino de Aragón (reino de Aragón, Valencia, Baleares, Sicilia, Nápoles y condado de Cataluña); y es que en ningún momento hay que olvidar que los monarcas de la casa de Aragón eran coronados en su interior, al igual que muchos de ellos celebraron sus fastos mortuorios en él; aunque luego sus restos fueran trasladados al cenobio monástico de Poblet (domumentación muy bien recogida en el Vidal Mayor).
Y es que el espacio que puede observar el visitante o curioso que se acerque hasta ella se conforma como un bello cofre que amalgama en su interior y exterior una verdadera lección de la evolución de la Historia del Arte español; y así lo denotan los restos conservados en su solar (antigua basílica romana y mezquita mayor de Zaragoza).
Su evolución arquitectónica se prolonga desde la reconquista de Zaragoza en 1118 por Alfonso I el Batallador, quien consagra el otroro templo islámico al culto cristiano; y encargando pocos años después su reforma y modificación siguiendo las pautas del estilo imperante en aquellas centurias; el arte románico.
Este primer templo respondía a un modelo muy similar al que en la actualidad todavía posee la catedral de Jaca, una cabecera triple de inspiración benedictina, con absides semicirculares siendo mayor en anchura y altura el central; dicha cabecera se continuaría con un interior modesto, oscuro e intimista propio de la estética del primer arte medieval europeo; que respondería a tres naves, lo más probable es que estuvieran cubiertas por techumbre de madera. De este primer templo sólo se conserva el primer cuerpo exterior de la cabecera y una rica decoración de capiteles y frisos esculpidos ocultos tras el retablo mayor actual, y que algunos especialistas han relacionado con la factura del afamado escultor Mateo, autor del conocido Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela (para más información consultar la página web romanicoaragones.com).
A la llegada de Lope Fernández de Luna como arzobispo de la ciudad, (1352 nombrado por Clemete VII); el prelado de origen aragonés, decide modificar el espacio constructivo, levantando la parte mudéjar de la catedral correspondiente con el cuerpo superior de la cabecera, cimborrio (posteriormente modificado tras su desplome) y parroquieta de San Miguel. Dicha obra manifestó la necesidad de elevar y ampliar las naves del templo, siguiendo ahora ya un estilo gótico primitivo muy similar al que presentan otras catedrales del antiguo Reino de Aragón como son las de Lérida y Tarragona.
Una última reforma de empaque global fue la acometida por don Hernando de Aragón; arzobispo de la ciudad desde 1539 y emparentado con la familia real; fruto de esta reforma es el resultado actual que podemos ver en el interior del templo; así el templo catedralicio pasó de tener tres naves de distinta a altura a cinco naves con cinco tramos cada una y todas levantadas a la misma altura, disponiendo un espacio interior de planta de salón o hallenkirchen (abarcable con la mirada desde cualquiera de sus ángulos).
Las reformas se fueron continuando, se abrieron capillas entre los contrafuertes para que sirvieran como panteones funerarios de las principales familiar aragonesas; los muros se rasgaron y decoraron con pomposas, efectistas y estéticas embocaduras de arco propias del arte barroco. Se levantó su torre (ya comentada en una entrada anterior) y su fachada.
Obras y más obras han significado el discurrir del templo zaragozano, a pesar de ello sigue siendo símbolo de identidad de nuesra cultura; y en él se cobijan obras de valor internacional como son sus muros mudéjares (declarados patrimonio de la Humanidad por la Unesco); el bello retablo mayor de factura gótica y considerado una de las mejores piezas escultóricas del siglo XIV a nivel europeo; o por citar una tercera, su magnífica colección de tapices considerada la segunda mejor de España tras la recogida en los palacios reales.
Es por todo ello, y aunque el edificio merezca un estudio más detallado que con tiempo realizaré, que os ofrezco esta serie de fotografías realizadas en su interior durante la festividad de San Valero patrón de la ciudad.