Sin duda alguna, San Pablo se convierte por méritos propios en un pequeño cofre con algunas de las mejores piezas del arte, en su evolución histórica, zaragozano. Por todas esas razones el templo se convierte en un foco atrayente del turismo y devoción de la ciudad de Zaragoza y principalmente del populoso barrio de San Pablo, que ven en su templo parroquial la más bella muestra de su grandeza y costumbrismo.
Por ello espero que os hayan gustado todas las entradas, información e imágenes ofrecidas; un trabajo costoso en el que he invertido bastantes horas y espero sea de vuestro agrado. Para concluir me gustaría agradecer las atenciones facilitadas por parte del templo y la ayuda generosa de un gran amigo, Víctor B.; el día en que realice la mayoría de las fotografías que ilustran dicho trabajo.
Plano del centro histórico de Zaragoza, señalado en rojo la ubicación del templo parroquial de San Pablo.
Los horarios de acceso al templo se restringen a los de culto; invierno (laborales: 9:30 y 19:00 horas; domingos y festivos: 10:00, 12:00, 13:00 y 19:00 horas) y en verano (laborales: 9:30 y 20:00 horas; domingos y festivos: 10:00, 12:00 y 20:00 horas).
Dada la proximidad a la calle San Blas y especialmente debido al profundo desnivel del terreno que existe en esta zona del templo, la nave norte carece de capillas devocionales; no así de retablos, aunque como su estudio posterior testimonio la mayoría de ellos fueron colocados y realizados a finales del siglo XVIII.
Además la nave norte es menor en longitud que la sur o de la Epístola, a consecuencia de la localización a sus pies del pequeño claustro interno que rodea la torre parroquial. Todas estas características, aunadas a la menor iluminación natural de esta zona del templo hace que dicha nave sea la última en decorarse. Cinco son los retablos que se ubican en dicho espacio, dedicados a San Blas, Santa Bárbara, Ecce Homo, San Juan Nepomuceno y Santa Brígida de Irlanda. Dada su desigual calidad y principalmente ante la imposibilidad de poder fotografiar dos de ellos (escasez de luz), serán sólo tres los retablos a comentar.
RETABLO DE SAN BLAS.
Se localiza a los pies de la nave, empotrado bajo un arco desigual que refuerza el muro. La pieza es un gran retablo dieciochesco, fechado entre los años 1750-1770 y de corte barroquizante tardío. Presenta un diseño de tres calles separadas por columnas de capitel compuesto y fuste estriado en sus dos tercios superiores; en la calle central bajo hornacina de arco combinado se ubica la devota imagen de San Blas. La talla gótica del santo, debe fecharse a finales del siglo XV, muestra formas de carácter naturalista principalmente en sus plegados, aunque todavía testimonia ciertas formas arcaizantes de escaso realismo, principalmente en el rostro y disposición del cuerpo. El santo aparece con báculo, mitra y en actitud de bendecir; la gran devoción demostrada hacia él por los parroquianos del templo hicieron que fuera repolicromado en el siglo XVIII.
Iconográficamente completan el retablo escenas de la vida de la Virgen y las tallas exentas de San Joaquín, Santa Ana y San José.
RETABLO DE SANTA BÁRBARA.
A continuación aparece ubicado el amplio retablo de Santa Bárbara; obra de finales del siglo XVIII atribuido al mazonero Ignacio Ximeno. Adopta diseño de tres calles, con la central más desarrollada y enmarcada por suntuosa tramaboya arquitectónica. Preside el retablo la talla de Santa Bárbara con sus instrumentos o signos de gloria y una estética cercana al taller de los Messa (amplios plegados y formas gesticulantes). Acompañan a la imagen de la santa las de San Lamberto, San Cristóbal, San Esteban y San Isidro Labrador; en el remate o ático, las virtudes de la Fe y Esperanza; ambas representadas en su condición humana y recostadas sobre los elementos arquitectónicos.
RETABLO DE SAN JUAN NEPOMUCENO.
Obra barroca de finales del siglo XVIII, con cuerpo de una sola calle y ático de formas curvas. La pieza carece casi de valor si exceptuamos el lienzo del titular que preside el retablo. El lienzo se puede catalogar a finales del siglo XVIII y cercano al círculo de Mariano Salvador Maella: iconográficamente representa la glorificación de San Juan Nepomuceno.
Artísticamente la pintura se halla transida de academicismo y rigor en el dibujo, combinando los últimos coletazos del barroco dieciochesco, con las novedades neoclásicas, impulsadas desde la Corte por el monarca Carlos III y su pintor regio, Mengs.
El órgano de la iglesia parroquial de San Pablo se realizaría entre los años 1480 y 1483, y cuya caja sería dorada y policromada por los conocidos pintores de retablos Martín Bernat y Miguel Jiménez. El primer documento conservado al efecto sobre dicha obra está fechado el 18 de junio de 1480, en él se recoge la capitulación entre Ximénez y los parroquianos de la iglesia de San Pablo; en dicho texto se exige como condición al maestro que siga las formas y entonación del órgano de la catedral de San Salvador de Zaragoza. Así Ximénez realizaría un órgano clásico que sigue la tradición gótica y que estaría compuesto por cinco órganos independientes entres sí, formando una unidad.
El órgano sigue el modelo de los grandes órganos góticos centroeuropeos, compuesto de cinco instrumentos de tamaño escalonado, pero reunidos en un solo cuerpo. La caja o cuerpo presenta líneas sobrias y se diseña en base a cinco torreones en dos alturas, todos decorados por gabletes y tracerías góticas caladas que combinan motivos vegetales (cardinas) y elementos arquitectónicos (arcos ojivales).
Johan Ximénez Garcés es también conocido como Johan de Verdún, debido a su lugar de origen Berdún (Huesca). Ximénez es autor también del órgano de la Catedral de San Salvador de Zaragoza, obra firmada por capitulación el 20 de octubre de 1469.
SILLERÍA CORAL Y TRIBUNA.
Años más tarde, el día 10 de agosto de 1569, Juan de Sádaba, infanzón y obrero de la iglesia parroquial de San Pablo de Zaragoza, encargaba a Juan y Francisco Carnoy, mazoneros, la tribuna y parte de la sillería del coro de la citada iglesia. La tribuna se debía de hacer de acuerdo a un diseño presentado por el pintor Jerónimo Cosida.
En la ejecución del corointervinieron varios artistas, Juan de Miraso, Martín de Mañaria y Jerónimo de Mora; mientras que la parte de la talla estaría en manos de los hermanos Carnoy. Gracias a la cooperación y participación de varios artistas la obra consiguió terminarse en 1572.
La sillería presenta unas líneas constructivas muy sobrias que mantienen la tradición del estilo gótico. Dicha perpetuación estética es condición del contrato documental establecido con los parroquianos de San Pablo, en cuyas condiciones exigen una semejanza con el que se ubica en la catedral zaragozana. A ello se suma el diseño realizado por Jerónimo Cosida pintor y encargado de las obras de ampliación del templo catedralicio durante el mecenazgo del arzobispo don Hernando de Aragón.
Las sillas son muy sobrias, decoradas con elementos arquitectónicos y algunos vegetales en el tercio superior del respaldo recto del sitial; a excepción de las tres sillas de la presidencia que están algo más trabajadas.
La tribuna realizada por los mismos escultores cambia el lenguaje gótico de la sillería; por unas formas estéticas propiamente renacentistas. Se decora con querubines, escudos y motivos vegetales dispuestos en simetría. Su ejecución es algo más tardía, ya propia de finales del siglo XVI.
REJA.
La verja se realizó ya durante la segunda mitad del siglo XVII para sustituir a la anterior de madera policromada; la obra propiamente barroca combina elementos en bronce con un remate en madera policromada. La reja es obra del Maestro Puig; la cornisa y el tímpano fueron tallados por Pedro de Villanueva y dorados por José de Goya, padre del pintor Francisco de Goya.
Iconográficamente aparecen relieves de Nuestra Señora del Pópulo, el Salvador; y las esculturas de San Blas, San Pablo y San Gregorio Ostiense.
BIBLIOGRAFÍA:
Nueve siglos de arte; folleto editado por la iglesia parroquial de San Pablo.
NURIA ORTIZ VALERO: El órgano de la iglesia de San Pablo de Zaragoza, obra de Johan Ximénez Garcés, realizada entre los años 1480 y 1483; Boletón Museo Camón Aznar, nº XCII 2003.
La insigne tercera catedral de Zaragoza, haciendo uso de su condición de gran templo de la urbe, mandó tallar su retablo mayor al artista valenciano Damián Forment, vecino de su populoso barrio, San Pablo; y autor del retablo mayor de la antigua iglesia de Santa María del Pilar (actualmente Basílica del Pilar) al que siguió como modelo y con el que quería competir en riqueza y suntuosidad.
El retablo mayor de San Pablo está realizado en madera policromada y ejecutado entre los años 1511-1517, aunque sus polseras o guardapolvos sean de 1524. Presenta un diseño todavía de base gótica que establece como modelo el magnífico retablo mayor de la catedral de San Salvador (obra cumbre de la escultura gótica europea) y que reinterpreta Formet para el retablo mayor del Pilar, obra en alabastro que le consagró como genio plástico en el Reino de Aragón. A pesar de ello Forment cambia la estructura del cuerpo principal de este retablo, pasando de tres a cinco calles con dos pisos cada una.
El retablo presenta una bella policromía original, obra de los mejores pintores aragoneses del momento, que ha sido recuperada en la reciente restauración y que permite apreciar mejor los modelos formentianos y el brocado aplicado. La imaginería del retablo es punto de referencia de la escultura aragonesa renacentista y presenta todo un repertorio de tipos figurativos, que Forment repetirá en muchas de sus obras y para los cuales se inspirará en la influencia de la obra gráfica de Alberto Durero y la asimilación de modelos de Leonardo da Vinci, conocidos en Valencia (lugar de nacimiento del artista) a través de los pintores Yáñez de la Almedina y Fernando de Llanos.
Señalar que en los altorrelieves de la Pasión del banco de la parroquial, inspirados en grabados de Durero y Lucas Cranach, define el escultor las composiciones iconográficas que mantiene con algunas modificaciones en obras posteriores (retablo de la catedral de Huesca, retablo mayor de San Miguel de los Navarros, Zaragoza; y retablo mayor de Santo Domingo de la Calzada, La Rioja).
Análisis formal e iconográfico.
Damián Forment realizó el diseño de este retablo en madera policromada, con el guardapolvo o marco del retablo siguiendo las formas del estilo gótico final con elementos renacentistas (principalmente en sus tallas y relieves).
Presenta banco o parte inferior con escenas de la Pasión de Cristo que se intercalan con imágenes de santos ubicadas en casetones, y separadas por columnas con doseletes. Centra la composición del banco un pequeño lienzo de Nuestra Señora de la Esperanza de Jerónimo Cosida.
El cuerpo central se divide en cinco calles con dos pisos; en la calle central aparece la escultura exenta de San Pablo, con su espada; titular del retablo y localizada bajo hornacina avenerada, sobre dicha imagen se ubica el ostensorio o expositor, típico de los retablos aragoneses. A ambos lados de la calle central se narran ocho escenas con la hagiografía del Santo. El retablo se remata por ático con Calvario.
Artísticamente.
Forment todavía mantiene un diseño goticista para la traza de este retablo fruto del peso conservadurista de la Iglesia y un anhelo todavía mayor de seguir las formas del retablo de la catedral metropolitana. Sin embargo en sus tallas o figuras el genial escultor opta por una plástica propiamente cuatrocentista con ciertos rasgos de expresividad propios de Donatello. A ello se suman ciertas influencias más monumentalistas más propias ya del genio creativo de Miguel Ángel.
FRONTAL DE ALTAR.
Obra impresionante en plata repujada y labrada, datada hacia 1711 y ejecutada por Pablo Pérez. Se trata de una obra plenamente barroca de gran decorativismo donde aparecen escenas de santos ligados a la devoción de la parroquial: San Blas, decapitación de San Pablo, San Pedro, Nuestra Señora del Pópulo, San Juan evangelista, conversión de San Pablo y San Gregorio Ostiense.
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