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martes, 1 de septiembre de 2009

ÓRGANO, SILLERÍA CORAL, TRIBUNA Y REJA DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PABLO DE ZARAGOZA.

ÓRGANO.

El órgano de la iglesia parroquial de San Pablo se realizaría entre los años 1480 y 1483, y cuya caja sería dorada y policromada por los conocidos pintores de retablos Martín Bernat y Miguel Jiménez. El primer documento conservado al efecto sobre dicha obra está fechado el 18 de junio de 1480, en él se recoge la capitulación entre Ximénez y los parroquianos de la iglesia de San Pablo; en dicho texto se exige como condición al maestro que siga las formas y entonación del órgano de la catedral de San Salvador de Zaragoza. Así Ximénez realizaría un órgano clásico que sigue la tradición gótica y que estaría compuesto por cinco órganos independientes entres sí, formando una unidad.

El órgano sigue el modelo de los grandes órganos góticos centroeuropeos, compuesto de cinco instrumentos de tamaño escalonado, pero reunidos en un solo cuerpo. La caja o cuerpo presenta líneas sobrias y se diseña en base a cinco torreones en dos alturas, todos decorados por gabletes y tracerías góticas caladas que combinan motivos vegetales (cardinas) y elementos arquitectónicos (arcos ojivales).

Johan Ximénez Garcés es también conocido como Johan de Verdún, debido a su lugar de origen Berdún (Huesca). Ximénez es autor también del órgano de la Catedral de San Salvador de Zaragoza, obra firmada por capitulación el 20 de octubre de 1469.



















SILLERÍA CORAL Y TRIBUNA.

Años más tarde, el día 10 de agosto de 1569, Juan de Sádaba, infanzón y obrero de la iglesia parroquial de San Pablo de Zaragoza, encargaba a Juan y Francisco Carnoy, mazoneros, la tribuna y parte de la sillería del coro de la citada iglesia. La tribuna se debía de hacer de acuerdo a un diseño presentado por el pintor Jerónimo Cosida.

En la ejecución del coro intervinieron varios artistas, Juan de Miraso, Martín de Mañaria y Jerónimo de Mora; mientras que la parte de la talla estaría en manos de los hermanos Carnoy. Gracias a la cooperación y participación de varios artistas la obra consiguió terminarse en 1572.

La sillería presenta unas líneas constructivas muy sobrias que mantienen la tradición del estilo gótico. Dicha perpetuación estética es condición del contrato documental establecido con los parroquianos de San Pablo, en cuyas condiciones exigen una semejanza con el que se ubica en la catedral zaragozana. A ello se suma el diseño realizado por Jerónimo Cosida pintor y encargado de las obras de ampliación del templo catedralicio durante el mecenazgo del arzobispo don Hernando de Aragón.

Las sillas son muy sobrias, decoradas con elementos arquitectónicos y algunos vegetales en el tercio superior del respaldo recto del sitial; a excepción de las tres sillas de la presidencia que están algo más trabajadas.

La tribuna realizada por los mismos escultores cambia el lenguaje gótico de la sillería; por unas formas estéticas propiamente renacentistas. Se decora con querubines, escudos y motivos vegetales dispuestos en simetría. Su ejecución es algo más tardía, ya propia de finales del siglo XVI.




























REJA.

La verja se realizó ya durante la segunda mitad del siglo XVII para sustituir a la anterior de madera policromada; la obra propiamente barroca combina elementos en bronce con un remate en madera policromada. La reja es obra del Maestro Puig; la cornisa y el tímpano fueron tallados por Pedro de Villanueva y dorados por José de Goya, padre del pintor Francisco de Goya.

Iconográficamente aparecen relieves de Nuestra Señora del Pópulo, el Salvador; y las esculturas de San Blas, San Pablo y San Gregorio Ostiense.










BIBLIOGRAFÍA:

  • Nueve siglos de arte; folleto editado por la iglesia parroquial de San Pablo.
  • NURIA ORTIZ VALERO: El órgano de la iglesia de San Pablo de Zaragoza, obra de Johan Ximénez Garcés, realizada entre los años 1480 y 1483; Boletón Museo Camón Aznar, nº XCII 2003.

martes, 11 de agosto de 2009

CAPILLAS Y RETABLOS DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PABLO I.


CAPILLA DE SAN MIGUEL DEL TERCIO

Se localiza al final de la nave sur del templo, próxima a la capilla de Nuestra Señora del Pópulo; y, al igual que esta, se trata de un espacio devocional construido a partir del siglo XVII y que presenta planta cuadrangular cubierta por bóveda sobre pechinas iluminada por linterna; eso sí, presenta un tamaño y decoración mucho menor que la anterior.

Se decora con retablo barroco del siglo XVII de marcado carácter churrigueresco ensamblado por Jaime Rosic, y estructurado en un solo gran cuerpo y ático superior, flanqueado por grandes columnas salomónicas de fuste estriado ornadas con pámpanos de vid. En el cuerpo del retablo, muros laterales y cúpula aparecen obras pictóricas del siglo XVII atribuidas a Jerónimo Serrano, pintor que trabaja en Aragón a mitad del siglo y que posee una pintura de gran calidad, con obras llenas de dinamismo y colorido. Jerónimo Serrano pintó la cúpula con el tema de la Inmaculada; el lienzo grande del retablo, con la figura de San Miguel, copia del original de Guido Reni conservado en los Capuchinos de Roma; y los lienzos de los muros laterales con pasajes que narran los milagros del arcángel.

Se cierra la capilla por reja en bronce del siglo XVII que mantiene todavía un cierto arcaísmo estético cercano a las obras manieristas desarrolladas en Aragón por Jaime Tejedor.

CAPILLA DE SANTIAGO O NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.

Ubicada en la nave sur o de la Epístola y contigua a la da San Miguel del Tercio. Es sin duda alguna otro de esos grandes espacios de la parroquial de San Pablo que se construyen a partir del siglo XVII, concretamente en torno a 1607 fecha en la que falleció Don Diego de Monreal, obispo de Huesca enterrado en el muro lateral izquierdo del recinto y benefactor de dicho espacio funerario.

La capilla adopta formato cuadrangular cubierto por cúpula sobre lunetos e iluminada por linterna, que debió de realizarse como he dicho a principios del siglo XVII, aunque sería posteriormente reformada en el siglo XVIII con la colocación de varias esculturas exentas y aun más tarde con la colocación del bello retablo gótico de Santa Catalina; lo que convierte esta capilla en un improvisado museo de arte.

El retablo frontal del espacio debe fecharse en la primera década del siglo XVII, presenta estilo herreriano y se atribuye a Juan Chando. Dicho retablo presenta banco; cuerpo de tres calles, mayor la central que las laterales separadas por columnas de fuste estriado y capitel dórico; y coronamiento o ático simple, también flanqueado por columnas dóricas y ornado con pirámides y querubines con las armas del donante. Iconográficamente se dedica a Santiago Apóstol (antiguo titular de la capilla) en la tabla central del retablo y la Ascensión de Cristo a los Cielos en el ático; en dichas obras pictóricas todavía se denota un cierto influjo de la pintura de Jerónimo Cosida, por lo que es factible que las mismas sean obra de alguno de sus discípulos.

El retablo frontal fue modificado en el siglo XVIII colocando una serie de imágenes escultóricas exentas con el propósito de adaptarlo a los nuevos gustos; entre esas obras destaca la de Nuestra Señora del Rosario, imagen barroca de facturación contundente y vestiduras de plegados angulosos y amplios próxima a las creaciones del taller de los Mesa.

En el muro lateral izquierdo y bajo arco de medio punto se localiza el sepulcro del Obispo Don Diego de Monreal, obra barroca realizada en alabastro con ciertos rasgos arcaizantes. El sepulcro se conforma a modo de retablo en cuyo frontal aparece la Ascensión de Cristo a los Cielos, mientras que el banco y altar sirven de soporte para la figura yacente del obispo ataviado con mitra y báculo.

La capilla se completa con el magnífico retablo gótico de Santa Catalina atribuido a Juan Blas y Salvador Roig y fechado hacia 1460. El retablo es una magnífica pieza de pintura al temple sobre madera articulado en banco y, cuerpo y ático de tres calles que representa imágenes de la vida de Santa Catalina, San Juan Bautista y Santa María Magdalena. Se trata de una bella obra restaurada en el 2006 donde se aprecia los logros conseguidos por los pintores naturalistas de las corrientes pictóricas del siglo XV.

















































lunes, 10 de agosto de 2009

EXTERIOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PABLO II. Torre y puertas de acceso.


PUERTA DEL FOSAL O DE LOS AHORCADOS:

Dada la ubicación externa de dicha puerta, a los pies del templo, justo en el eje que conduce hacia el retablo mayor de la parroquial; podría pensarse que la puerta del Fosal ha sido desde antiguo el acceso principal del templo. Pero esta afirmación queda descartada si estudiamos un poco la estructura del edifico, ya que la misma conduce directamente hacia la zona claustral entorno a la torre del edificio, por lo que su acceso directo hacia la nave mayor quedaría completamente truncado. A ello hay que sumar que dicho acceso se ubicaba en la zona donde se ubicaba el antiguo cementerio religioso, desacralizada y urbanizado a partir del siglo XIX por lo que realmente la puerta del Fosal es un acceso menor del templo, casi de uso sagrado para las comitivas funerarias.

Su nombre, puerta del Fosal o de los Ahorcados; viene suscitado por su antigua funcionalidad de pórtico ceremonial, ya que en ella se rezaba un responso y oración por el alma de los difuntos ejecutados o ajusticiados en el patíbulo. Desde antiguo se conoce que próximo a este templo y dentro de la demarcación parroquial se ubicaba el patíbulo (plaza del Mercado o Ribera del Ebro) donde se ajusticiaba o ahorcaba a los sentenciados bajo pena capital.

Si se hace mención de la información facilitada por la propia parroquial el acceso dataría de 1587 y estaría bajo la construcción de Maese Pedro Justes. Pero si analizamos artísticamente el acceso, su diseño y fisionomía; vendría a reproducir el que se localiza en la calle San Pablo, con la diferencia de que uno se construye en piedra caliza mientras que el otro se realiza con ladrillo de tradición árabe; por lo que sería posible hablar de que el maestro constructor fuera también Martín de Recondo; asumiendo que Maese Pedro Justes sería simplemente el director del mantenimiento del templo.

Artísticamente como pasaba en la puerta de Nuestra Señora del Pópulo, el acceso se conforma por dos pilastras laterales con capitel de base geométrica, consecuencia de la utilización del uso del ladrillo; que soporta un entablamento superior ornado con una especia de arquillos rebajados a modo de logia aunque cegada. El ingreso se efectúa por una serie de arcos ligeramente apuntados en derrame; consiguiendo crear en conjunto un diseño severo, clásico y de corte herreriano que enlaza con los grandes arcos de Triunfo romanos de un solo vano.


TORRE:

Sin duda uno de los principales atractivos de la Iglesia Parroquial de San Pablo es su monumental atalaya de planta octogonal, reconocida como Patrimonio de la Humanidad bajo la denominación de Mudéjar Aragonés. Su construcción hay que fecharla a partir del año 1284, fecha de comienzo de la fábrica mudéjar, y el de 1343, momento en que se coteja ya el uso de las campanas de dicho campanario. Por consiguiente la torre queda enclavada a caballo entre los siglos XIII y XIV, por lo que es coetánea de otros modelos de planta cuadrangular como son las torres de San Martín o el Salvador de Teruel o la Magdalena de Zaragoza.

Muchos historiadores relacionan formalmente la volumetría externa octogonal de esta tipología de torres con las construcciones propiamente góticas de la zona levantina española. Esta afirmación carece a todas luces de fundamento ya que no se conserva ninguna torre religiosa gótica anterior al siglo XIV; por lo que sería más certero poder afirmar que serían estas torres aragonesas las que servirían de base o modelo para los modelos góticos posteriores. Si se quiere buscar un foco de influencia serían las torres militares de los recintos fortificados musulmanes, ya que no hay ningún alminar con diseño octogonal conocido anterior al siglo XVI y XVII. Por lo que nos encontramos ante un ejemplo primigenio y de notable importancia por servir posteriormente de modelo a otras construcciones.























Una de las peculiaridades de estas torres mudéjares es su estructura interna, ya que reproduce la de los grandes alminares almohades; y está integrada en este caso por dos torres octogonales, una exterior y otra interior, con la rampa de escaleras entre ambas, abovedada por aproximación de hiladas de ladrillo y con la torre interior dividida en cinco estancias superpuestas de planta circular y bóveda hemisférica.

Ornamentalmente la torre presenta decoración en la parte inferior con motivos de espiga y con arcos de medio punto entrecruzados, que queda oculta por el claustro que envuelve a la torre; siguen tres cuerpos sin ornamentación hasta que se alcanza la altura del cuerpo de campanas, que vuelve a ornamentarse puesto que ya resulta visible por encima del caserío medieval; en él van de nuevo arcos de medio punto entrecruzados y cruces de múltiples brazos formando rombos.